Vicente Álvarez Areces, empeñado en transformar Asturias

Vicente Álvarez Areces, empeñado en transformar Asturias
Areces y la ministra de Sanidad, Trinidad Rodríguez, en la inauguración del HUCA en 2010. :: M. ROJAS

Areces lideró a los renovadores en una época en la que Villa y los guerristas controlaban el socialismo asturiano

Daniel Fernández
DANIEL FERNÁNDEZGijón

Vicente Álvarez Areces llegó a la Presidencia del Principado en un momento en el que Asturias comenzaba a salir de la dura crisis de los noventa, aquella en la que todos los sectores productivos de la región -siderurgia, minería, ganadería y pesca- estuvieron sometidos a una profunda reconversión. Él la vivió directamente como alcalde de Gijón, cuando el futuro de Ensidesa estaba en el aire y en la mina de La Camocha ya habían saltado las alarmas. El desempleo, como ahora, era entonces uno de los principales problemas a los que tenía que hacer frente la región, que ya empezaba a ocupar los primeros puestos en el ranking de lo negativo y los últimos en lo positivo. Es quizá por ello, ante la problemática que suponía para Asturias el elevado paro, que una de las primeras medidas que impulsó nada más ser investido presidente fue trasladar al ámbito autonómico lo que ya había puesto en marcha en Gijón, con buenos resultados, durante su etapa de alcalde: los planes de empleo. Nacía de este modo en Asturias, tras algunos infructuosos intentos anteriores, la concertación social.

Y es que el empleo era una de las grandes obsesiones de Tini. Y aquellos planes, con distintos nombres, fueron una constante durante sus mandatos, siempre fruto del diálogo social. «No entiendo la política sin acuerdos, sin diálogo no hay progreso», solía decir el expresidente.

Siempre manifestó orgullo por los proyectos desarrollados durante su etapa como presidente y que contribuyeron a trasformar Asturias. «Estoy muy orgulloso de haber participado en estas iniciativas, no me arrepiento de nada», dijo en una reciente entrevista en Televisión Española.

El progreso de la región fue una obsesión para él, pues consideraba que el desarrollo se conseguía con actividad generadora de empleo y con infraestructuras. Por eso la construcción y la mejora de las vías de comunicación cobraron una especial trascendencia durante sus mandatos. Es el 'padre' de la autovía minera y el desdoblamiento de la AS-II, la antigua carretera Gijón-Oviedo. También proyectó la prolongación de la autovía del Suroccidente hasta Cangas del Narcea y Ponferrada, para la que se llegaron a hacer estudios informativos y técnicos. Incluso se pactó financiación con el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para llevarla adelante. Pero la crisis dejó aquella idea de Tini, presentada como una alternativa al peaje del Huerna, en el olvido.

Otras infraestructuras que forman parte del legado de Areces son la ampliación de El Musel y la construcción de la regasificadora. Esta última no ha entrado en funcionamiento, pendiente de una resolución judicial y de que el Gobierno de España decida su uso.

Areces solo entendía la política como un servicio al ciudadano. Firme defensor de los servicios públicos, sitúo a la Sanidad y a la Educación como dos de sus grandes prioridades. Más aún cuando durante sus mandatos se completaron las negociaciones con el Estado para la transferencia de competencias. Fue entonces cuando el Principado se convirtió en la primera empresa de Asturias, con más de 35.000 empleados públicos.

En materia sanitaria, reforzó la red de asistencia primaria, con especial atención en las alas de la región. Pero, sin duda alguna, su obra más emblemática fue el nuevo Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). Él fue quien consiguió la financiación suficiente a través del Banco Europeo de Inversiones (BEI) para que en los terrenos de la antigua Cadellada se levantara el que hoy es hospital de referencia de Asturias.

La cultura también ocupó una parte fundamental de su proyecto político. Bajo su presidencia se recuperó la Universidad Laboral de Gijón, transformada en centro de arte. Y en Avilés, no sin críticas, se construyó el Centro Niemeyer. Otros equipamientos culturales desarrollados bajo su mandato fueron el Museo del Jurásico y el Parque de la Prehistoria de Teverga.

Desafiando al aparato

Desde el punto de vista político, Tini también es el 'padre' de una generación de políticos asturianos que a finales de los ochenta y comienzos de los noventa desafiaron al aparato de la FSA, controlada en aquel momento por el todopoderoso SOMA. Era la época en la que los socialistas asturianos se dividían entre 'villistas' -el sector 'guerrista' que en la región encarnaba el ex secretario general del sindicato minero José Ángel Fernández- y 'renovadores', que apostaban por abrir el partido a la sociedad, adaptarse más a ella sin los corsés tan ideológicos que promulgaban los anteriores. Areces fue el representante de aquella generación de socialistas renovadores entre los que se encontraban Pedro Sanjurjo, hoy presidente de la Junta General; Mariví Monteserín, alcaldesa de Avilés; Servanda García, ex consejera de Medio Rural y exalcaldesa de Vegadeo; José María Pérez, concejal del PSOE en Gijón; Álvaro Álvarez, viceconsejero de Sector Público; y el exalcalde y presidente del puerto de Avilés, Santiago Rodríguez Vega.

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