Vicente Álvarez Areces, el alcalde que modernizó Gijón

Inauguración en el verano de 1993 de la remodelación del paseo del Muro. / CEREIJIDO

Devolvió la autoestima a la ciudad con infinidad de proyectos tras las reconversiones

MARCOS MORO GIJÓN.

Vicente Álvarez Areces pasará a la posteridad como el alcalde que, entre 1987 y 1999, lideró actuaciones que transformaron profundamente la ciudad y la metieron de lleno en el siglo XXI a golpe de modernización. Cuando puso el pie en la Alcaldía la imagen de Gijón era como la de la película 'Volver a empezar' de José Luis Garci. Una ciudad gris, poco atractiva, sumida en el pesimismo por las reconversiones industriales, desestructurada en su urbanismo e infraestructuras y carente de servicios básicos como el saneamiento.

Areces hizo frente a ese contexto de crisis y decaimiento general impulsando durante sus tres mandatos municipales infinidad de proyectos que cambiaron la ciudad para siempre y de paso le devolvieron la autoestima perdida. Fue un gran gestor en época de expansión económica que supo canalizar los recursos de otras administraciones hacia las infraestructuras locales.

Con Jesús Morales como concejal de Urbanismo formó un tándem que diseñó el crecimiento urbanístico de la ciudad que ha llegado a nuestros días con la aplicación de los dos planes urbanísticos redactados por Ramón Fernández- Rañada. Ahí están la recuperación de Cimavilla (donde se invirtieron 100 millones de pesetas de entonces), la paradigmática reforma de El Llano, el desarrollo de barrios nuevos como Moreda, Montevil y Viesques con una nueva estética totalmente alejada del desarrollismo franquista y la previsión del salto a la ronda Sur. También forma parte de su legado el aumento de los equipamientos en todos los barrios gijoneses y la conversión de la ciudad en plurinuclear en cuanto a la dotación de servicios.

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El PERI de El Llano merece capítulo aparte porque fue una operación de cirugía urbanística desarrollada por Sogepsa que creó escuela . La transformación fue total. Se pasó de una zona chabolista a una trama urbana moderna con todos los servicios necesarios. Se optó por el trazado de una gran avenida (hoy avenida de El Llano), con una plaza principal, y en torno a ellas se dispusieron edificios de viviendas y un gran equipamiento comercial dinamizador del nuevo barrio (el Centro Comercial Los Fresnos).

Con Areces Gijón volvió a mirar con orgullo al mar. Él fue el primero en pensar en el turismo como sustituto de la industria. Uno de sus hitos principales fue la recuperación de la fachada marítima con las playas de Poniente y El Arbeyal, la remodelación del Muro que devolvió las antiguas farolas al paseo, pero también la protección de la costa este y la creación de sendas como la del Cervigón. Impulsó el proyecto del Puerto Deportivo, promovió los parques de La Providencia y el Cerro y coronó los recuperados terrenos militares costeros con el Elogio del Horizonte. Es artífice también del plan de saneamiento integral de Gijón que aún está pendiente de completarse por la situación judicializada de la depuradora del este y de la recuperación de todos los terrenos de la Seguridad Social que hoy son el campus universitario, la Milla del Conocimiento y el campo de golf municipal de La Llorea. El Parque Científico y Tecnológico se planificó y lanzó asimismo durante sus mandatos, dejando urbanizada su primera fase.

Recuperó la arqueología del pasado romano de Gijón y el Teatro Jovellanos, impulsó la Semana Negra y la red de bibliotecas municipales, reformó el paseo de Begoña y la plaza de Europa, promovió el parque de Los Pericones, la vía verde de La Camocha y los principales aparcamientos subterráneos... Su huella es ingente.

El mayor logro de Areces, según quienes trabajaron codo a codo con él, fue que consiguió cambiar el sombrío tono vital de la ciudad tras las reconversiones que se llevaron por delante los sectores textil y naval. Renovó el alma del Gijón industrial y le marcó el camino para que empezara a gustarse con una terciarización aderezada con la organización de macroconciertos apoteósicos como el de los Rolling y la explosión del Gijón Sound y el Festival de Cine.

Como presidente del Principado siguió trabajando en pro de su ciudad con proyectos como el de la Ciudad de la Cultura para la Laboral, la ZALIA y la ampliación de El Musel como algunos ejemplos. Incluso rectificó para que Jove tuviera radioterapia.

Jorge Fernández León, fiel colaborador de Areces durante años con el que lanzó la Universidad Popular, resume así el legado del exalcalde y expresidente del Principado en Gijón: «Encontró una ciudad sumida en el desánimo y la convirtió en otra orgullosa de su espíritu. El campus, la Laboral, el Parque Científico y Tecnológico, el Botánico, el Puerto, el saneamiento, los servicios públicos, los planes de empleo y la concertación social... Nada fue igual tras su presencia y liderazgo».

 

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