Blas Herrero medita retirarse del proceso de Duro Felguera, que tiene más industriales «receptivos»

Sede de Duro Felguera en Gijón.
Sede de Duro Felguera en Gijón. / Paloma Ucha

Acacio Rodríguez negocia con otros empresarios asturianos su entrada en el grupo, que prevé acometer una ampliación de capital a mediados de año

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

El presidente de Duro Felguera se está implicando personalmente en la búsqueda de un socio inversor para la compañía. Según fuentes cercanas a la empresa, en las últimas semanas Acacio Rodríguez ha recibido «señales positivas» de diversos industriales y empresarios asturianos que estarían dispuestos a entrar en la firma de ingeniería. Por el contrario, Blas Herrero estudia retirarse de la operación, algo que ya parecen tener más que decidido los fondos extranjeros KKR y Bybrook.

Fuentes próximas a Blas Herrero informaban ayer a este periódico que su decisión de autodescartarse del proceso se debía a dos razones fundamentales: una estaría ligada a «diferencias con los métodos y el proceso para conocer el estado real de la compañía» y la otra obedecería al «proyecto de capitalización y recursos financieros necesarios».

El empresario asturiano, que era la cabeza visible de un grupo de inversores dispuestos a entrar en Duro, trataba de negociar con la banca acreedora un proyecto que pasaba por una quita de la deuda y una aportación de 300 millones. Al parecer, las negociaciones entre Blas Herrero y la banca no han llegado a buen puerto.

El empresario asturiano Blas Herrero.
El empresario asturiano Blas Herrero. / Álex Piña

Las esperanzas del presidente de Duro Felguera están ahora puestas en otros empresarios e industriales del Principado que son «receptivos» y avanzan de manera «positiva». Al mismo tiempo, la dirección del grupo apura las negociaciones con la banca acreedora para acordar una hoja de términos o carta de intención en la que quede recogido un plan que permita la reactivación del grupo. En lo que compete a la empresa, dicho plan pasaría por que las entidades financieras asumieran una quita de la deuda -que alcanza los 360 millones de euros- y estén también dispuestas a capitalizar la misma. En ese proceso negocian, además, una línea de avales que permita a la compañía volver a contratar carga de trabajo.

La pregunta que se hacen en entornos financieros es hasta dónde está dispuesta la banca -que ya ha renovado el 'standstill' hasta el 15 de abril- a implicarse para salvar la firma de ingeniería. Según algunas fuentes consultadas, BBVA, que ya se había opuesto a suscribir una línea de avales por parte del 'pool bancario', obligando así a Duro Felguera a buscar la alternativa de negociar banco por banco y proyecto por proyecto, también podría estar retrasando una solución rápida en la presente fase del proceso. Sin embargo, la propia compañía cree «superado» ese 'capítulo' con BBVA y que se debía a una deuda de 1,3 millones de euros que tenía contraída la compañía con la entidad financiera por una operación bilateral totalmente ajena al actual proceso de reestructuración de Duro.

Fecha clave

El próximo 28 de febrero es la fecha de la aprobación de resultados de 2017, unas cuentas cuyas cifras se prevén muy negativas -solo hasta setiembre registró unas pérdidas de 11,5 millones y en diciembre asumió un deterioro adicional de 32 millones-. El diario 'Expansión' había avanzado que los números rojos podrían alcanzar los 170 millones. La empresa no quiso confirmar esta cuantía, pero sí reconoce que los resultados están vinculados con el compromiso que adquirió Acacio Rodríguez de sanear el balance de la compañía tras la presidencia de Ángel del CValle, para lo cual se está adelgazando el patrimonio de la empresa.

Junto con la presentación de esas cuentas, Duro Felguera tiene la intención de comunicar un plan que vislumbre sus posibilidades de salvamento, lejos de un concurso de acreedores como propugnaba Ángel del Valle, anterior presidente de la compañía y miembro de la principal familia accionista. Y ya, a mediados de año, se acometería una ampliación de capital para dar entrada a los nuevos inversores, lo que diluiría la actual composición del accionariado.

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