El Principado maneja desde 2017 un informe que alertaba de la jubilación masiva de médicos

Pacientes, aguardando su turno para ser atendidos en una consulta de Atención Primaria. / LUIS SANTIAGO
Pacientes, aguardando su turno para ser atendidos en una consulta de Atención Primaria. / LUIS SANTIAGO

Se calcula que este año y el que viene cesarán 270, un centenar de ellos de Atención Primaria, y solo 236 terminarán su formación como MIR

LAURA MAYORDOMOGIJÓN.

Cuando concluya este año, medio centenar de facultativos de los que, a diario, pasan consulta en un centro de salud habrán cesado su actividad al llegar a la edad de jubilación. Por otro lado, en 2019 habrán terminado su formación como médicos de familia 25 residentes. Justo la mitad. Así, «el recambio es imposible». La conclusión figura en un informe del que el Servicio de Salud del Principado (Sespa) dispone desde hace más de dos años. Un documento en el que se radiografía el reparto de facultativos por especialidades y áreas teniendo en cuenta su edad y, por tanto, el tiempo que resta hasta su jubilación. Ese estudio demográfico de los médicos del Sespa señala que tanto en este 2019 como en 2020 se habrán jubilado unos 270 profesionales en Asturias mientras que solo 236 MIR concluirán su formación y estarían disponibles para cubrir esas vacantes, en caso de que se les ofreciera esa posibilidad y aceptaran.

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El déficit de médicos, se hace constar en dicho informe, tendrá un «impacto mayor» en Atención Primaria. No en vano, casi un centenar de esos 270 facultativos que cumplen los 65 este año o el próximo, son médicos de familia. Muy pocas áreas sanitarias escapan a este problema. Como mucho, en algunas lo que ocurrirá es que el escaso relevo de profesionales tardará aún unos años en manifestarse. Es la consecuencia de un escenario que en 2017, entonces con una plantilla de 948 médicos de familia, ya divisaba la jubilación de la mitad del personal antes de 2025. En total, 473 facultativos que se convierten en poco más de 600 si se les suman los puestos que se cubren con médicos de familia, como los del Servicio de Atención Continuada (SAC), el Servicio de Urgencias de Atención Primaria (SUAP) o los de urgencias hospitalarias.

El consejero de Sanidad en funciones, Francisco del Busto, habló el pasado martes de falta de previsión. «Se hicieron mal los deberes, se calculó mal el volumen tremendo de personas que se jubilaban y el volumen importante de profesionales que se incorporaban, pero no suficiente para sustituir a los anteriores», dijo repartiendo responsabilidades entre «la Administración, los profesionales, la Universidad, el ministerio y las consejerías de toda España».

Más plazas de residentes

Su antecesor en el cargo, y hoy secretario general de Sanidad, Faustino Blanco, aseguró ayer no sentirse «concernido» por las manifestaciones de Del Busto. La falta de previsión solo es achacable, a su juicio, a la Administración central a la que responsabilizó también de los recortes presupuestarios y las dificultades impuestas a la contratación, con una tasa de reposición que, para los sanitarios, se fijó en el 10%. «Así es muy difícil gestionar», argumentó. En el equipo ministerial que comanda la asturiana María Luisa Carcedo, buscar soluciones al déficit de médicos «es una prioridad». Una de las medidas ya aplicadas fue la de incrementar un 5% las plazas MIR en la convocatoria de 2019. «Para la próxima, la de 2020 se sumarán novecientas más». Pero esos médicos no estarán disponibles hasta dentro de, al menos, cinco años.