La Fiscalía investiga si sufren maltrato los menores de Gijón que saltaron de un balcón a otro

Bloque desde cuyo piso noveno los pequeños saltaban de un balcón a otro. / CAROLINA SANTOS
Bloque desde cuyo piso noveno los pequeños saltaban de un balcón a otro. / CAROLINA SANTOS

La tía materna de los pequeños, de 9, 5 y 3 años, ha denunciado ante la Policía que «su madre les pega y no les alimenta. Están abandonados»

CHELO TUYAGIJÓN.

La imagen de los tres pequeños, dos niñas de 9 y 5 años y un niño de 3, saltando de un balcón a otro en un noveno piso ha destapado algo más que una arriesgada travesura. La Fiscalía investiga si tras el incidente, registrado en la mañana del viernes en los edificios Sedes de Pumarín, hay un caso de maltrato a menores. O, como mínimo, de trato negligente. Lo hace tras los expedientes abiertos por la Policía Local y Nacional, así como por la Fundación Municipal de Servicios Sociales después de que una tía materna de los pequeños presentara una denuncia en la Comisaría de Gijón.

En ella, la joven, L. G., que pide guardar la intimidad de sus sobrinos, asegura que «su madre, mi hermana, S. G., les pega, no les alimenta ni cuida. Están abandonados. Lo que pasó ayer no fue un caso aislado, como ella dice. Esos niños se pasan el día solos, por desgracia».

La denuncia la presentó ayer tras conocer por EL COMERCIO el riesgo que habían corrido sus sobrinos. «Decidí que no esto no puede continuar así. Pese a que ya acudí varias veces a la Fundación Municipal de Servicios Sociales, no parecían tomar en serio mis advertencias. Mis sobrinos se podían haber matado con esos saltos de un balcón a otro del noveno piso. Después, todo serían lamentaciones, pero es ahora cuando hay que actuar para evitar que sigan en esa situación».

La historia que cuenta explotó hace cuatro meses, cuando ella rompió con su hermana, la madre de los pequeños, pero lleva gestándose hace años. «Dejamos de hablarnos porque mi hermana tiene un problema de alcoholismo y no atiende a razones». Asegura que, junto a su hermana mayor, «siempre hemos intentado cuidar de ella y, sobre todo, de sus hijos». Son cuatro los sobrinos de los que deben preocuparse: una adolescente que ha decidido vivir con su padre en otra localidad asturiana, y los tres que protagonizaron el alarmante suceso, hijos de otras dos relaciones de S. G.

«Ahora está casada con otra persona y pese a que tanto él como mi hermana tienen trabajo y sueldo, los niños están abandonados. No solo quedaron solos el viernes por motivos laborales. Es habitual».

Niega con vehemencia que en la mañana en la que todo sucedió los pequeños estuvieran a cargo de una cuidadora. «Mi hermana miente. La mujer de la que habla recogió alguna vez a mis sobrinos del colegio, pero sabemos que ayer no estaba con ellos. Ni ella ni nadie».

Se refiere a las declaraciones realizadas a EL COMERCIO por la madre de los pequeños. «Mis niños no estaban abandonados. Los dejé al cuidado de una chica que, al parecer, se fue y no volvió», aseguraba. Unas declaraciones que, en su denuncia, su hermana deja por falsas. «No es cierto que tenga a una cuidadora a cargo de los críos. Pese a que, insisto, tanto ella como su marido tienen sueldo fijo, no pagan a nadie para cuidarlos».

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Mal expediente escolar

Como tampoco es cierto, dice, que las menores escolarizados, dos de los cuatro aún no van a ningún centro educativo, «tengan buenas notas. Sus expedientes académicos son malos y es habitual que acudan a clase desaseados y mal alimentados». De hecho, esa fue la primera de las denuncias que la tía de los pequeños llevó ante el centro de servicios sociales más cercano a la vivienda de la hermana, el del Centro Municipal Integrado Pumarín Gijón-Sur. «Conté la situación en que se encontraban mis sobrinos y me dijeron que se pondrían en contacto con el colegio para abrir un expediente. Pero no lo hicieron».

Está convencida de que ahora, tras la travesura de sus sobrinos y la denuncia que ella ha presentado ante la Policía Nacional, «sí se actuará. Nosotras no queremos que le quiten la custodia de sus hijos ni, por supuesto, perjudicar a mi hermana. Pero sí que ayuden a nuestros sobrinos. No están bien, están sufriendo y alguien debe hacer algo, ya que nosotras no podemos, puesto que no tenemos relación con nuestra hermana».

Una relación que tampoco tiene la hija mayor. «Es falso que mi sobrina de 14 años sea la que cuida de sus hermanos. La niña está ahora con su padre y no quiere volver con mi hermana porque en esa casa hay malos tratos. A ella le han pegado. Y, por ejemplo, al niño pequeño lo han tenido atado a la cuna».

Fuentes oficiales confirmaron la apertura de un expediente de investigación por los órganos policiales que han trasladado ya las primeras conclusiones a la Fiscalía. Por el momento, los niños continúan bajo la tutela de su madre y residen en el mismo hogar desde el que el viernes jugaban a saltar de un balcón a otro. En un piso noveno.