Emoción desbordada en la despedida a Rubalcaba con honores de Estado

Los Reyes eméritos despiden a Alfredo Pérez Rubalcaba./EFE
Los Reyes eméritos despiden a Alfredo Pérez Rubalcaba. / EFE

La capilla ardiente se ha cerrado a las dos de la tarde después de otra jornada solemne y de inmenso dolor, con lágrimas del Rey emérito ante el féretro de quien contribuyó en la abdicación

NURIA VEGA y IGNACIO TYLKOMadrid

Solemnidad, respeto, dolor y, sobre todo, una emoción desbordada, han caracterizado la despedida con honores de Estado del exsecretario general del PSOE Alfredo Pérez Rubalcaba, cuya capilla ardiente se ha cerrado a las dos de la tarde de este sábado, cuando el féretro fue sacado del Congreso de los Diputados por la Puerta de los Leones entre aplausos de más de un millar ciudadanos. Los restos mortales del histórico dirigente socialista serán incinerados esta tarde, en la más estricta intimidad, en el Tanatorio de Tres Cantos, al norte de la Comunidad de Madrid.

El ataúd ha sido portado por una docena de agentes de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, tras el que caminaban autoridades y familiares de Rubalcaba, entre ella su viuda, Pilar Goya. Al introducirlo en el coche fúnebre, ciudadanos han gritado «¡viva España» y «mucho ánimo!» a los allegados del político y a los dirigentes socialistas.

Una larga lista de personajes del mundo de la política y de la cultura y, sobre todo, un goteo incesante ciudadanos anónimos, entre ellos numerosos estudiantes encantados con las clases de Química que les impartía Pérez Rubalcaba en la Universidad Complutense, han desfilado desde las 20.30 horas del viernes por el Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara Baja para rendir tributo a un político emblemático que falleció el viernes, con 67 años, a causa de un infarto cerebral sufrido el miércoles en su domicilio.

Homenaje de la Monarquía

Los Reyes eméritos visitaron esta mañana la capilla ardiente, donde se han abrazado, muy cariñosos y emocionados, con la viuda de Pérez Rubalcaba, quien contribuyó en la abdicación del monarca. Don Juan Carlos y Doña Sofía fueron recibidos en el Congreso por el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, y la presidenta del Congreso, Ana Pastor.

Primero estuvieron unos minutos charlando los cuatro en el patio y después se han dirigido a la capilla ardiente, donde les esperaba de pie Pilar Goya. Ante el féretro, los monarcas se han santiguado y Don Juan Carlos, con los ojos muy llorosos, ha tocado el ataúd mientras que a la reina se le ha escuchado decir: «¡Qué pena!».

Ambos se han sentado junto a Ana Pastor y han sido saludados por los familiares de Rubalcaba y también por Jaime Lissavetzy, el mejor amigo del exvicepresidente desde que coincidieron en la universidad como estudiantes de Químicas.

Tras permanecer cinco minutos sentados y en silencio, se han levantado para despedirse de la viuda y otros miembros de la familia de Rubalcaba, así como del exvicepresidente del Ejecutivo Alfonso Guerra, el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, y otros detacados exdirigentes socialistas.

A la salida, acompañados de nuevo por Sánchez y Pastor, se han cruzado con Felipe González, también con los ojos vidriosos, y su esposa, Mar García Vaquero, con quienes conversaron un rato. También se han fundido en un abrazo Felipe González y Pedro Sánchez, que llevan tiempo distanciados.

«El político más inteligente»

«Creo que ha sido el político con más capacidad e inteligencia en España. Una vez que se ha retirado es más fácil decirlo. Era capaz de trabajar durante 16 ó 17 horas al día. Lo echo de menos ya», destacó González, en una breve intervención, tras despedir a su amigo Rubalcaba y dar su más sentido pésame a sus familiares, a los que saludaron a lo largo de la mañana políticos como, entre muchos otros, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, o la dirigente podemista Irene Montero.

También el primer ministro portugués, Antonio Costa, quiso rendir tributo a Rubalcaba y apoyar a su familia en este duro trance. «En portugués tenemos una palabra que expresa el sentimiento cuando alguien nos deja, saudade, y lo que siento ahora por Alfredo es una gran saudade», ha afirmado Costa tras visitar la capilla ardiente.

Igualmente, ha transmitido su «gratitud» por el trabajo llevado a cabo por Rubalcaba durante su trayectoria política, especialmente como ministro de Interior, y «la admiración» a una persona que, ha añadido el primer ministro portugués, «ha servido a España y a los españoles, y a los valores de la libertad y la solidaridad».

La capilla ardiente se reabrió a las nueve horas de esta mañana en el Congreso, ante cuya entrada ya aguardaban centeneras de personas que formaron fila desde primera hora. Siguió abierta hasta las dos de la tarde, aunque el acceso a la cola terminó en torno a las doce del mediodía para poder cumplir el horario previsto.

Incidente aislado

Apenas hubo que registrar un incidente aislado. A su paso ante la capilla ardiente, una persona lanzó unas octavillas y aseguró que no se marcharía de allí hasta ser recibido por la ministra de Defensa, Margarita Robles. Le invitaron y acompañaron a otra sala Pedro Sánchez, el responsable de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y Ana Pastor, quienes poco después volvieron al lugar que exigía el protocolo.

Desde horas antes de que el féretro de Alfredo Pérez Rubalcaba fuera instalado el viernes por la tarde en el Salón de los Pasos Perdidos, las coronas de flores ya cambiaron el decorado interno del Congreso. Cintas y ramos con la firma de los principales partidos políticos, la familia y hasta el club de fútbol de sus amores, el Real Madrid.

A las ocho de la tarde, cuando se abrió la Puerta de los Leones para acoger los restos mortales del exministro del Interior, la fila de ciudadanos que aguardaba para despedirle en la capilla ardiente daba ya la vuelta al palacio de la Carrera de San Jerónimo.

La familia socialista, prácticamente al completo, con los de ahora y los de antes, acompañó desde el primer momento a la viuda de Rubalcaba, Pilar Goya, flanqueada por Pedro Sánchez y Ana Pastor, cuando Felipe VI y y la Reina Letizia llegaron para trasladar su pésame a las ocho y media. Poco después, tras abandonar los Reyes el salón, la capilla ardiente quedó abierta. Así permaneció este sábado desde las nueve de la mañana hasta las dos de la tarde.

No hubo desde el viernes en la Cámara baja quien no rescatara un episodio compartido con Alfredo Pérez Rubalcaba. Compañeros del PSOE y adversarios políticos rebuscaron en la memoria aquella anécdota que mejor pudiera ilustrar al político «brillante», el dirigente «honesto», el hombre «afectuoso», el «servidor incansable» que cogía el teléfono incluso «de madrugada». «Humilde para dejar la política y el poder y retirarse a su plaza en la universidad». Ninguna de las historias persiguió borrar los muchos desencuentros, las refriegas. A pocos metros del hemiciclo de los reproches cruzados, se le recordó en su integridad.

Como un «hombre de Estado» digno de «respeto» le reconoció Mariano Rajoy. El expresidente del Gobierno se acercó a la familia poco después de que expresaran sus condolencias los principales líderes políticos, entre otros Pablo Casado y Pablo Iglesias. La mujer de Rubalcaba le agradeció el texto que publica este periódico y en el que quien fue jefe del Ejecutivo y contrincante en las elecciones generales de 2011 lamenta la pérdida de un dirigente histórico.

José Luis Rodríguez Zapatero, bajo cuyos gobiernos Rubalcaba asumió diversas carteras, la vicepresidenta, Carmen Calvo, ministros y exministros socialistas -Javier Solana, Joaquín Almunia- y populares -Soraya Sáenz de Santamaría, Fátima Báñez-, se reunieron también en torno al féretro. Susana Díaz acudió acompañada por José Antonio Griñán. Mientras, representantes del PSE le recordaron por su contribución a la lucha contra ETA.

El Gobierno declaró luto oficial hasta este sábado a las doce de la noche y las banderas del Congreso y de toda la Administración del Estado se colocaron a media asta. Sobre el féretro, no faltaron las rosas rojas y el emblema del PSOE.

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