Muerte de Arturo Fernández | «Mi padre nunca se fue de Gijón y siempre llevó a Asturias como bandera»

Su hija María, acompañada de su marido, Manuel Balbuena. :: FOTOS: DAMIÁN ARIENZA / ARNALDO GARCÍA/
Su hija María, acompañada de su marido, Manuel Balbuena. :: FOTOS: DAMIÁN ARIENZA / ARNALDO GARCÍA

La mujer del actor, sus hijos, nietos y su primera esposa recibieron el calor de su ciudad en la capilla ardiente instalada en el Jovellanos

EVA FANJULAVILÉS.

«Gracias a todo el mundo por las muestras de cariño y las condolencias que hemos recibido, que han sido abrumadoras», aseguró ayer Arturo Fernández Sensat. El hijo mediano de Arturo Fernández ejerció de portavoz de la familia ante los numerosos medios de comunicación presentes en la capilla ardiente del actor gijonés, instalada en el Teatro Jovellanos.

Con serenidad y afecto, Fernández Sensat recordó el enorme vínculo que su padre mantuvo siempre con su ciudad natal y con su tierra. «Mi padre nunca se fue de Gijón. Si ha habido alguien que ha llevado a Asturias y Gijón como bandera, ha sido él», destacó.

Quizá por eso, su hijo cree que, con el multitudinario homenaje recibido ayer, «él debe estar encantado, aún más en el Jovellanos, en su ciudad, al lado de donde él vivía, que era en Puerta La Villa».

Fernández Sensat se refirió también a la nostalgia de su padre y a cómo en su casa «nunca faltaban sidra y fabes».

El teatro «siempre fue su casa», recordó, y en el escenario, Arturo Fernández, rodeado de sus seres queridos, recibió el reconocimiento de miles de personas.

Serenidad y muestras de afecto se sucedieron junto al féretro del actor. Allí permaneció, durante más de seis horas, Carmen Quesada, la pareja de Arturo Fernández, serena pero evidentemente afectada por la pérdida del que fue su compañero durante los últimos treinta y nueve años.

Muerte de Arturo Fernández

Junto a ella, los tres hijos del actor, Isabel, Arturo y María 'Boby' Fernández Sensat. También la madre de estos y primera esposa del fallecido, Isabel Sensat, y las nietas del actor, permanecieron junto al ataúd de Arturo Fernández. Todos ellos recibieron el cariño de amigos y familiares, así como las muestras de respeto de representantes institucionales y políticos de Gijón, Oviedo y el Principado.

Una de las personas del entorno de Arturo Fernández que se mostró más afligido fue su gran amigo, José Manuel Ibáñez, padrino de su hija María. Ibáñez, íntimo del actor gijonés, sentado junto a Isabel Sensat, no pudo contener las lágrimas y estuvo muy arropado por la familia del artista en todo momento.

A pesar de la tristeza y de la gravedad de la circunstancia, durante la capilla ardiente también se dieron algunos momentos emotivos que llegaron a arrancar incluso alguna sonrisa.

En especial, cuando varios ciudadanos que acudieron a presentar sus respetos a Arturo Fernández solicitaron permiso para acercarse a la familia y compartir con ella algún recuerdo.

Algunos eran viejos conocidos de infancia como Janel Cuesta, que recordó cómo de niño «Arturín robaba las uvas de la parra del patio y cómo se enfadaban los frailes». Otras personas mostraron alguna fotografía con el actor, cartas o incluso alguna poesía.

Este fue el caso de la gijonesa Laura Fernández, que le leyó a Carmen Quesada el poema que había escrito en honor a Arturo Fernández. Y consiguió arrancarle alguna sonrisa con sus singulares versos. «Se nos fue Arturo Fernández, el eterno seductor, pero lo más importante es que deja honra y honor, por donde quiera que iba jamás Arturo olvidaba a su querida tierrina, eso a mí me llega al alma. Deja orgullo y prestigio, predilecto de Gijón y de Oviedo adoptivo. ¿Quiere más información? Ya todo el mundo lo sabe quién ha sido este señor, seductor y muy galante y un grandísimo actor».