La familia de Yésica Menéndez en Avilés se hará cargo de sus hijos para evitar internarlos

El coche fúnebre abandona el tanatorio de Jarrio, donde se celebró ayer la despedida de la joven franquina, en dirección al cementerio de Miudes; arriba, a la izquierda, Yésica Menéndez. / FOTOS: DAMIÁN ARIENZA

Convivirán con una de sus primas, hija de la hermana que se suicidó hace unos años. «En unos días estarán escolarizados»

EVA FERNÁNDEZ / DAVID SUÁREZ FERNÁNDEZ GIJÓN / LA CARIDAD.

El objetivo ahora es evitar que los niños crezcan sin una familia. Por este motivo, los dos hijos, de cinco y siete años de Yésica Menéndez, la vecina de La Caridad de 29 años que fue asesinada la madrugada del lunes por su pareja, el brasileño Abdenego de Souza, de 50 años, quien después se ahorcó desde la ventana de su domicilio de La Caridad se trasladarán a vivir a Avilés en los próximos días a casa de unos familiares de su madre, que se harán cargo de la custodia de los pequeños. Según ha podido saber este periódico, convivirán con una prima, que es una de los hijos de la hermana de Yésica Menéndez que se suicidó hace unos años.

Según han confirmado a EL COMERCIO fuentes cercanas al caso, «la familia son unos primos segundos de la joven vecina franquina», que se encontraban de vacaciones en el pueblo de Villacondide, en el concejo vecino de Coaña, donde tienen una casa y estaban pasando allí unos días cuando sucedió todo esto. Los niños están al cuidado de estos familiares desde anteayer porque «es el entorno más favorable para ellos».

La primera edil, por su parte, añadió que «eran nuestra preocupación, los rapacinos. Un equipo de intervención de los Servicios Sociales del Ayuntamiento está trabajando en ello desde el minuto uno». «Los niños están bien, porque siempre estuvieron en un entorno familiar. El objetivo es que la familia próxima se haga cargo de ellos y estén bien atendidos», explicó.

De hecho, la presencia de la alcaldesa de Avilés, Mariví Monteserín, en la concentración de repulsa que se celebró el lunes en La Caridad para condenar el asesinato de Yésica Menéndez, tuvo mucho que ver con estos trámites que realizan los Servicios Sociales de ambos municipios en colaboración con el Principado. Los menores serán escolarizados en Avilés. «Queremos que empiecen cuanto antes el colegio allí y vuelvan a tener una rutina».

En el Ayuntamiento de El Franco confirmaron que un día después de la tragedia que se vivió la madrugada del lunes en el segundo B del número 2 de la Travesía de Mohices, en La Caridad, «los dos niños están bien». En un primer momento, se los llevaron al Hospital de Jarrio para ser atendidos. El más pequeño, de cinco años, «solo quería dormir porque lo acababan de sacar de la cama» pero el mayor, de siete, «sí que pudo ver algo, no sabemos hasta qué punto porque se despertó con el ruido». De hecho, preguntaba por qué había tanto ruido en casa cuando los bomberos tiraron la puerta de la vivienda abajo para acceder al interior.

Al Hospital de Jarrio fue a buscarlos su tío y «como no tenían ropa se hizo una colecta entre los comercios y zapaterías de La Caridad para que tuvieran ropa que poner, ya que lo tenían todo en el piso». La alcaldesa de El Franco agradeció el éxito que tuvo la campaña, ya que familias y establecimientos de La Caridad se volcaron con los pequeños, que se han quedado huérfanos.

De esta forma, los familiares de Yésica Menéndez que tutelarán ahora a los pequeños «no tuvieron que comprarles nada». No obstante, los niños «necesitarán ayuda psicológica». Tras abandonar el Hospital de Jarrio, anteayer, donde se les sometió a una revisión, los niños visitaron a su bisabuela, que reside en el pueblo de Castello, en El Franco. Desde entonces, ya se encuentran con sus familiares de Avilés.

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Banderas a media asta

Mientras tanto, en La Caridad se vivió ayer la jornada de luto oficial. El Ayuntamiento y los edificios públicos municipales lucieron las banderas a media asta con crespón negro, lazos morados en las ventanas de los despachos y la pancarta con el lazo dorado de colaboración con la Asociación Galbán. El asesinato de su vecina Yésica Menéndez Fernández ha conmocionado profundamente a la villa, que intenta poco a poco recuperar la normalidad. Menéndez, tercera víctima por malos tratos en Asturias este año, recibió cinco puñaladas en la medianoche del domingo de manos de su pareja, el brasileño Abdenego de Souza, quien después se ahorcó desde su ventana y quedó colgado de la fachada del edificio.

Fueron sus vecinos quienes avisaron a la Guardia Civil. «Cuando los bomberos tiraron la puerta de la casa abajo, los niños salieron llorando y medio dormidinos», explicaron en el primero A. Otra residente del portal, en el segundo D, Virginia García contó además que «tenían discusiones frecuentes y oíamos llorar a los niños todos los días, no sabemos por qué».

En el interior del domicilio familiar, los guardias localizaron el cadáver de la mujer con heridas mortales de arma blanca en cuello y espalda y para descolgar el cuerpo de él solicitaron la colaboración de bomberos del SEPA con base en Luarca, que fueron quienes procedieron a bajar el cadáver del hombre a la acera con una cesta.

La autopsia del cuerpo de Yésica Menéndez, realizado en el Instituto de Medicina Legal de Oviedo, detalla que recibió cinco puñaladas -tres en la región dorso lumbar, por la espalda, y otros dos en el lado derecho del cuello-, producidas por un machete de cazador de grandes dimensiones y que murió por la hemorragia causada por las heridas. Él se rompió el cuello al ahorcarse. El informe de la autopsia confirmó así la principal hipótesis de la Guardia Civil de que él cometió un acto homicida contra su pareja y posteriormente se colgó de la fachada de su casa.

No existen antecedentes ni denuncias previas por malos tratos entre la pareja y se está investigando si él pudiera tener antecedentes por maltrato en Brasil, de donde procedía. Según confirmaron ayer en el Ayuntamiento, la pareja, al parecer, se estaba separando pero no habían iniciado el trámite legal.

«Todo el concejo nos acompaña»

Ayer, tuvo lugar la despedida de Yésica Menéndez en la capilla del tanatorio de Occidente, en Jarrio, a la que solo acudieron una veintena de familiares y los amigos más cercanos. El párroco Francisco Javier Fernández ofició la ceremonia de celebración de la palabra. «Aunque somos pocos, todo el concejo nos acompaña», dijo. A continuación, el cadáver fue trasladado al cementerio de Miudes.

Entre tanto, los Servicios Sociales del Ayuntamiento de El Franco están intentando localizar a la familia del agresor en ese país para intentar expatriar el cuerpo, ya que «contaba con un seguro de decesos», según explicó la regidora franquina, quien desconoce si cubre el desplazamiento. La pretensión del Consistorio «era incinerar su cuerpo y enterrarlo en el cementerio local hasta que alguien lo reclamase», tal y como ofreció el párroco, Francisco Javier Fernández. «Es un trámite muy habitual, no es la primera vez que se hace», apuntó Fernández.

Yésica Menéndez era camionera y formaba parte de una cooperativa del concejo. Trabajaba para distintas empresas del sector y cubría la ruta a Italia. Abdenego de Souza, por su parte, había sido militar y ahora estaba retirado. Se ocupaba de la limpieza y cuidado de fincas y realizaba trabajos de construcción como autónomo por los concejos del occidente.

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