Adrián Barbón, presidente del Principado: «Asturias tiene futuro»

El presidente de la Junta, Marcelino Marcos Líndez, el ministro Luis Planas, Adrián Barbón, la ministra María Luisa Carcedo y el presidente saliente, Javier Fernández. / FOTOS ÁLEX PIÑA / PABLO LORENZANA

El nuevo presidente asturiano apela a la «renovación» y al «optimismo» para hacer frente a los retos de una región «con enormes oportunidades»

ANA MORIYÓNOVIEDO.

La puesta de largo de Adrián Barbón como presidente del Principado estuvo marcada por un discurso plagado de optimismo y guiños a las «enormes posibilidades» que, en su opinión, tiene Asturias. El noveno jefe del Ejecutivo autonómico defendió ante las autoridades presentes y una amplia representación de la vida política, económica y social de la región -que siguieron con atención sus palabras en el solemne acto de toma de posesión- que era el momento de superar la «queja lastimera» y la «negación sistemática» y mirar con ánimo renovado una región que, sentenció convencido, «tiene más futuro que pasado». Pero para ello, señaló desde la planta noble de la Junta General, esta legislatura que ahora comienza debe ser la de la «renovación, la que se libere de la atadura narcótica del miedo, del andar cansino de la inercia». Toca, vino a decir, pasar página.

Quien fuera alcalde de Laviana y ahora convertido en el primer presidente de Asturias nacido después de haber sido aprobada la Constitución -cuestión que a él mismo le gusta destacar- agradeció el legado de los anteriores presidentes, pero dijo estar obligado a mirar a Asturias con «otra perspectiva, la propia de mi tiempo», por lo que les rogó que entendieran y respetaran su deseo de «aspirar a una mejor Asturias» y que lo haga con «ambición», «ilusión» y «osadía».

Le escuchaban desde un lugar privilegiado del improvisado escenario en el que se convirtió el Parlamento asturiano los expresidentes Pedro de Silva, Juan Luis Rodríguez-Vigil, Francisco Álvarez-Cascos y Javier Fernández, con el que se cruzó varios apretones de manos a lo largo del acto, pero escasas palabras. «Para mí siempre serás presidente», le dedicó Barbón a modo de guiño al inicio de su discurso. Antonio Trevín, el único expresidente que no asistió al acto, se encontraba de viaje fuera de Asturias y había disculpado previamente su ausencia al propio Barbón.

Muchos de los focos ayer estaban puestos sobre la figura de Javier Fernández que, como presidente saliente, tomó previamente la palabra en el acto para reivindicar el valor de los políticos de la Transición después de que, ya el pasado lunes, Barbón comentara que su llegada al Gobierno supone un cambio de ciclo por pertenecer a una nueva generación nacida bajo el paraguas de la Carta Magna. No hubo por parte de Fernández más referencias a su sucesor que la de desearle «suerte de todo corazón» al final de su intervención.

«Diálogo y cercanía»

La receta con la que Barbón asume la Presidencia del Gobierno, sin embargo, pasa por el «diálogo, cercanía, ilusión, trabajo, ambición, osadía, innovación, cambio, futuro y humildad». Una suerte de autoretrato que dibujó en su alegato y que espera que sea su carta de presentación a lo largo de un mandato en el que, incidió una vez más, el consenso y la búsqueda de acuerdos con el resto de las formaciones políticas y con otras instituciones y administraciones será su seña de identidad. «Que la pluralidad no signifique intransigencia, el terreno yermo de la mala política. Asturias no se merece el bloqueo», requirió en clara referencia a Podemos, formación con la que el PSOE no logró alcanzar un pacto de investidura, si bien mantiene la mano tendida para futuros acuerdos de izquierda a lo largo de la legislatura.

Barbón también parece llevar marcadas a fuego las que se han convertido en sus mayores prioridades y principales retos, y que no ha cesado de enumerar en cada una de sus intervenciones públicas desde que se sabe que llevará las riendas del Gobierno de esta región en los próximos cuatro años. La generación de empleo, la defensa de la industria y el medio rural o el reto demográfico serán «el dietario de mi Gobierno», anotó el también secretario general de la Federación Socialista Asturiana, al mismo tiempo que los trabajadores de Zener, empresa auxiliar de Telecable, se manifestaban frente a la Junta para exigir el mantenimiento de sus empleos y tratar de boicotear un acto al que asistieron unos 300 invitados.

Muchos de los presentes, además, eran alcaldes y concejales asturianos, ante los que el también exregidor volvió a reivindicarse como un presidente «municipalista» hasta el punto de que, prometió, visitará uno a uno los 78 concejos y «mi despacho será Asturias entera».

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Llingua asturiana

El líder socialista, que pasará a la historia de Asturias por ser el primer presidente en utilizar el asturiano en su discurso de investidura, volvió ayer en la toma de posesión a hacer uso de esta llingua para reflexionar sobre la necesidad de defenderla «con orgullo» y preservar su futuro. «La llingua asturiana ye una seña d'identidá de les xentes d'Asturies. Nun la podemos dexar morrer, tenemos que facer lo posible pa que tenga futuru, pa que la podamos tresmitir a les próximes xeneraciones. Pa que los nietos nun escaezan nunca la llingua de los sos güelos», completó el dirigente, consciente también de que el horizonte de Asturias traspasa sus fronteras y en este momento, con las nuevas tecnologías, más aún. Por ello, igual que reivindicó la defensa del asturiano, reclamó la importancia de tener «vocación protagonista» en otros territorios, como España y la Unión Europea.

De hecho, otro de los pilares en los que se centró su alocución fue su a compromiso para defender los intereses de esta región ante el futuro Gobierno central y que los problemas de Asturias «no caigan en el olvido ni estén orillados», sino que tengan un lugar preferente sobre la mesa del Consejo de Ministros. Barbón prometió que «trabajará de la mano» del presidente en funciones, Pedro Sánchez, siendo «tan exigente como leal en la defensa de los intereses de Asturias y de España». Una responsabilidad que asumió en presencia de los ministros en funciones de Agricultura, Luis Planas, y Sanidad, la asturiana María Luisa Carcedo, que acudieron al acto en representación del Gobierno central y del propio Sánchez, quien si bien había mostrado su deseo de acudir, la proximidad con su propio debate de investidura este lunes le ha impedido hacerlo. Eso hizo que fuera el ministro Platas el encargado de trasladar al nuevo jefe del Ejecutivo asturiano su total colaboración institucional para abordar cuestiones que preocupan y mucho a Barbón, y a las que ayer también hacía referencia al tiempo que apelaba a la búsqueda del acuerdo para el desbloqueo del Gobierno central. «Ni la conclusión de las grandes comunicaciones, ni las necesidades de nuestra industria, ni la financiación autonómica, ni los planes de futuro para las cuencas, entre otras tantas cosas, están para más demoras», advirtió.

Para Barbón, el porvenir de esta región pasa, entre otras cuestiones, por «conjugar influencia, exigencia y acuerdo» con el Gobierno central, por lo que aseguró que su presencia durante esta legislatura en Madrid «será habitual» y el «contacto permanente y la capacidad de acordar con el Ejecutivo de España» serán «los mejores aliados» del Principado. Fue entonces cuando mencionó expresamente el apoyo recibido por la ministra María Luisa Carcedo y la vicesecretaria del PSOE, Adriana Lastra, también presente en el palacio de la calle de Fruela, y «muy importantes en mi vida». Como también lo son sus familiares y amigos, a quienes quiso dedicar las palabras más emotivas de una intervención en la que no faltaron alusiones a sus abuelos, provocando las lágrimas de sus allegados, que le observaron con orgullo a solo unos metros de distancia. Con ellos, reconoció a los medios de comunicación, pasaría su primera tarde como presidente del Principado, pero no sin antes hacer el paseíllo que separa la Junta con el palacio de Presidencia para conocer su despacho, donde comenzará a trabajar desde hoy mismo. En la jornada dominical dará a conocer al resto de los miembros del Consejo de Gobierno que le acompañarán en esta hazaña. «Pongámonos a ello».