Adrián Barbón, presidente del Principado de Asturias | «Lleva la política en la sangre»

Eladio Sánchez y Adrián Rubio siguen la retransmisión de la toma de posesión de Barbón. / J. M. PARDO
Eladio Sánchez y Adrián Rubio siguen la retransmisión de la toma de posesión de Barbón. / J. M. PARDO

Los vecinos de Laviana siguieron con atención la toma de posesión del presidente | Desean a Adrián Barbón, alcalde del concejo durante nueve años, «mucha suerte y que haga buenas cosas por la ciudadanía»

A. FUENTEPOLA DE LAVIANA.

Es difícil encontrar a alguien en Laviana que no haya tenido algún vínculo con quien ya es el presidente del Principado. Adrián Barbón no solo fue alcalde del concejo hasta 2017; también fue amigo, compañero de juegos en la infancia o en el instituto; alguno aseguraba que hasta «es algo de mi familia», sin querer concretar mucho más. El día de ayer, el de la toma de posesión en Oviedo, era muy caluroso. Los lavianeses disfrutaban del sábado en las terrazas de los locales hosteleros. Y algunos estaban pendientes de su vecino, de lo que iba a decir al asumir su nuevo cargo.

La televisión retransmitía el acto desde la Junta General del Principado. Mirando a la pantalla, tras la barra de un bar, Adrián Rubio, deseaba «mucha suerte a Barbón» con su nuevo cometido. «Creo que lo va a hacer muy bien en el Principado porque aquí, en el Ayuntamiento, no lo hizo nada mal», afirmó. Junto a el, un cliente, Eladio Sánchez, quien consideró que lo que tiene el socialista es «buena intención; no siempre depende de la persona el poder hacer bien las cosas por la ciudadanía. Espero que lo consiga y pueda hacerlo bien».

Quien lo conoce, como Rubio -«coincidí con él en el instituto David Vázquez Martínez»- asegura que el presidente «lleva la política en la sangre». «Compartimos mucho tiempo en el consejo escolar del centro; y entonces ya era así, muy activo, siempre peleando y luchando por los derechos de los estudiantes. Siempre pensé que llegaría lejos, al Gobierno regional o hasta de ministro», apostillaba mientras miraba las imágenes de la pantalla del bar. En la calle, buscando la sombra para frenar el sol del mediodía, algunos vecinos comentaban el paso que daba ayer Barbón. Aladino, Juanín y Manuel conversaban animadamente en la plaza Fray Ceferino González. «¡Sí, ho! ¡Es un buen rapaz!», comentaba uno de ellos mientras hablaban entre acerca de si sería o no un buen presidente del Principado. Alguno, cerca, que decía «no me saques», criticaba su labor como alcalde: «No fizo nada por el concejo, hará poco por la región». Pero el resto consideraba que, por lo menos, intentará hacerlo lo mejor posible. «Espero que así sea por el bien de todos, porque está región está que da pena».

«Me considero totalmente apolítico», se apresuraba a decir Alejandro San Pelayo. «No tenía ni idea que hoy -por ayer- es la toma de posesión», aseguraba mientras tocaba algunas notas con el contrabajo. Pero de Barbón sí que habló: «¡Meca! Jugábamos juntos de niños, en la barriada nueva, a fútbol, al béisbol, a esas cosas. Muy buen chaval, la verdad. Le deseo mucha suerte y que haga buenas cosas por la ciudadanía».

Es el deseo más generalizado entre sus convecinos. Erudina, Amelia y Valentina están sentadas en un banco cerca del Ayuntamiento lavianés. «Yo lo conozco y es un buen chaval», señalaba una de ellas. «Igual no es tan bueno para todos, digo yo», comentaban entre ellas. Una cuarta tertuliana se tapaba la cara: «Que no, que yo de esto no quiero opinar».

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