Adrián Barbón, el niño lavianés volvió para quedarse

Adrián Barbón, durante su discurso en la toma de posesión como presidente del Principado. / A. PIÑA Y P. LORENZANA
Adrián Barbón, durante su discurso en la toma de posesión como presidente del Principado. / A. PIÑA Y P. LORENZANA

El nuevo presidente recordó al inicio de su discurso su primera visita a la Junta General | La toma de posesión, marcada por un intenso calor, contó con la presencia de numerosas personalidades de la sociedad civil asturiana

Ó. PANDIELLO / P. LAMADRIDOVIEDO.

Hace algo más de un cuarto de siglo, un grupo de jóvenes lavianeses descubría los entresijos de la Junta General en una visita escolar. Quien le iba a decir a uno de ellos que, con apenas 40 años, ese mismo escenario que en su momento le fascinó le encumbraría como el noveno presidente de la etapa democrática asturiana. El inicio de la intervención de Barbón, seguido muy de cerca por los expresidentes Cascos, Rodríguez-Vigil y De Silva, estuvo dedicado precisamente a esta primera visita a la Cámara asturiana. Una intervención en la que volvió a aparecer el asturiano y en la que Barbón se declaró orgulloso de que un hijo de «un minero y una dependienta de tienda» haya conseguido ser el nuevo líder del Ejecutivo asturiano.

A la atenta mirada de los presentes se sumó el continuo revoloteo de los abanicos. No en vano, un intenso calor acompañó a la ceremonia pese a que las ventanas de las salas lucían abiertas de par en par. Barbón, que encontró en su pañuelo el mejor aliado contra las gotas de sudor que asomaban por su frente, recibió agradecido la ovación de la Cámara y rodeó hasta en dos ocasiones el perímetro de la Junta repartiendo besos y abrazos. Todo ello, con el continuo flash de los móviles acompañando su particular vuelta de honor. El infortunio, en este caso, recayó sobre el consejero de Educación en funciones, Genaro Alonso, quien se encontraba degustando un vino tras el acto. La comitiva formada en torno a Barbón, muy voluminosa por momentos, chocó contra el consejero derramando el caldo sobre su camisa blanca.

Fue una jornada marcada por la cordialidad, en la que el presidente saliente, Javier Fernández, improvisó su discurso de despedida pidiendo que no se deje a un lado el papel de su generación en la historia. Barbón le dedicó varios piropos a él y a su mandato y con un firme apretón de manos se selló el traspaso de poderes y, también, el cambio generacional que ya es un hecho en la FSA. En los corrillos, asimismo, se habló buena parte de la mañana en clave estatal. El acercamiento de posturas entre PSOE y Podemos para formar un Gobierno de coalición fue la comidilla antes y después del acto.

Decenas de personalidades vinculadas a la política, el mundo de la empresa, la sociedad civil y el ámbito militar se acercaron a la Junta para seguir de primera mano la toma de posesión. Fue el caso de Delia Losa, delegada del Gobierno en Asturias; los representantes de las Cámaras de Comercio de Gijón y Oviedo, Félix Baragaño y Carlos Paniceres; el consejero delegado de Liberbank, Manuel Menéndez; el director general del Banco Sabadell Herrero, Pablo Junceda; el presidente de CAC-Asprocon, Joel García, y el presidente de la Federación Asturiana de Concejos, Ignacio García Palacios.

También se hicieron notar los trabajadores de Zener y Telecable, que se manifestaron frente a la puerta principal de la Junta para reclamar un mayor compromiso político con su situación laboral.

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