El pacto de Oviedo empuja a la izquierda a entenderse en Asturias y agrieta Ciudadanos

Nacho Cuesta y Juan Vázquez, ayer, al término de la reunión de Ciudadanos en Oviedo. / PALOMA UCHA
Nacho Cuesta y Juan Vázquez, ayer, al término de la reunión de Ciudadanos en Oviedo. / PALOMA UCHA

Barbón carga con extrema dureza contra el partido naranja, al que tilda de «muleta del PP» y al que sitúa como parte del «bloque de la involución»

ANDRÉS SUÁREZOVIEDO.

El acuerdo de la derecha en Oviedo, el pacto de PP y Ciudadanos que hará alcalde a Alfredo Canteli, tiene una trascendencia que no se limitará únicamente al ámbito municipal. Ya lo dijo el secretario general de la FSA y futuro presidente del Principado, Adrián Barbón, el pasado miércoles: lo que suceda en la capital «tendrá influencia» en el escenario autonómico. Y así será. El partido naranja ha optado por entenderse con los populares y en el panorama regional eso le situará en un segundo plano, situando como opción más probable para la gobernabilidad de la comunidad el entendimiento de los socialistas con Podemos e IU. El embrollo tiene además consecuencias colaterales para Ciudadanos, que en estos momentos es un polvorín con su candidato autonómico, Juan Vázquez, en el ojo del huracán en la medida en que era, de todos los que contaban con capacidad de decisión, el único que se oponía al pacto con la derecha en Oviedo y que abogaba por un entendimiento más global con el PSOE.

Conocida la entente de la derecha, en las alturas del PSOE asturiano tomaron nota. «Se entrega de nuevo Oviedo al gabinismo», lamentó el propio Barbón, que presumió de la apuesta de la organización local, respaldada por la cúpula regional, por garantizar un gobierno «decente» en la capital.

El análisis de Barbón es durísimo con el proceder de Ciudadanos. «Se confirma lo que dijimos en la campaña: si las derechas suman, gobiernan», razonó el dirigente incidiendo en que en Oviedo Canteli será elegido alcalde con el respaldo de Ciudadanos pero también con el voto de Vox. El PSOE cree que el partido naranja «tenía tomada la decisión desde la noche electoral y lo único que ha hecho es enredar».

El desenlace en Oviedo convierte, al menos a día de hoy, en una opción inviable el entendimiento regional con Ciudadanos, comenzando por el reparto de puestos en la Junta General y siguiendo por la gobernabilidad de la región. «Se confirma su giro a la derecha, que será la muleta del PP y que forma parte del bloque de la involución», razonó Barbón. A partir de ahí, los socialistas están decididos a tratar de ocupar en lo posible el espacio de centro que el partido naranja deja libre con esta decisión. Algo a compatibilizar con la búsqueda de acuerdos con Podemos e IU, que se perfilan como aliados más factibles para asegurar estabilidad política al futuro Ejecutivo. Las otras alternativas -PP, Foro y Vox- ni se contemplan. A ese dibujo ayuda la creciente posibilidad de que el PSOE se entienda con Unidas Podemos, la confluencia estatal del partido morado e IU, para reeditar la estancia de Pedro Sánchez en la Moncloa.

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El acuerdo de Oviedo genera una situación interna muy difícil de gestionar en Ciudadanos. Y todos los ojos se vuelven hacia el candidato autonómico y referencia del futuro grupo parlamentario, Juan Vázquez, que en los últimos días ha sido el único en oponerse al consenso con el PP en Oviedo y que se mostraba más partidario de explorar acuerdos con el PSOE, tanto en el plano local como en el autonómico. Sobre la mesa estaba una posibilidad de que el partido naranja asumiese la Presidencia de la Junta General del Principado y un escaño adicional en el Senado, teórico principio de una relación fluida con los socialistas para la gobernabilidad de Asturias. En el entorno del candidato se asume con indisimulada decepción el resultado final del proceso.

Lo acontecido en estas últimas horas abre un panorama de incertidumbre en el partido que se extiende al propio grupo parlamentario, donde existen posiciones opuestas respecto a la decisión adoptada en Oviedo y, por extensión, al impacto de la misma en la política autonómica. El clima interno es muy caliente, nadie tiene del todo claro el rumbo que pueda tomar Vázquez en adelante y también hay voces que cuestionan el «vacío de poder» que se ha vivido estos días ante la ausencia del líder del partido en Asturias, Ignacio Prendes.